Algo se rompió. Lo que sigue habla de querer acabarlo todo.
Si hoy duele demasiado, hay alguien despierto:
México, Línea de la Vida 800 911 2000 (24 h).
Argentina, Centro de Asistencia al Suicida 135 o (011) 5275-1135 (8 a 24 h).
Puedes seguir leyendo o irte. Aquí nadie juzga.
Suspiros de sombras
Hay días donde mi mundo se siente demasiado grande, y me derrumbo. Días donde esa oscuridad que creí encerrada muy en mis adentros, se escapa, e intenta salir de mi con una violencia que pocos soportarían.
Otras tantas, no intenta escapar, sino apagar la pequeña llama que llevo adentro. Oxidar cada esquina de mi ser. Volverla completamente inútil.
En esos momentos, me rindo. No con un grito de derrota, sino con un suspiro silencioso. Me dejo caer en la oscuridad, abrazando la tristeza como una vieja amiga.
No lucho, no resisto. Simplemente existo, en la quietud de la rendición. Y en esa quietud, encuentro una extraña paz.
Y allí, donde caí rendido, espero pacientemente que las razones de seguir vengan a buscarme, con el miedo primordial de que se hayan olvidado dónde quedé tirado.