Sombra de la culpa
Hay un sinfín de palabras no dichas,
un mar de sentimientos que me ahoga,
deseos de regresar y evitar todo,
saber que escapar nunca fue sabio.
El pasado es un fantasma que persiste,
el tiempo no se puede deshacer,
no hay forma de borrar lo hecho,
de cambiar lo que con dolor causé.
Te lastimé con crueldad,
con palabras que perforaron,
recuerdo tu mirada rota,
una imagen que no se borra.
No comprendo mi propio ser,
cómo pude herir a quien aprecio,
sin memorias claras, solo la certeza
de un daño inmenso, difícil de perdonar.
No busco excusas ni tu perdón,
sólo que sepas que nada fue tu culpa,
que fui yo quien ignoró las señales,
que me llevó al límite que no debí cruzar.
Eres lo más hermoso que he conocido,
mi refugio y mi alegría,
quiero compartir mis pesares,
y ser tu apoyo en tus propias luchas.
Este viaje ha sido un caos,
lo mejor y lo peor que he vivido,
acostarnos y hablar con confianza,
sin miedo al rechazo, sin temor.
La alegría de verte feliz,
corriendo con las olas,
orgulloso de tus valentías,
a pesar de los miedos enfrentados.
Fui cruel, sin corazón,
y sólo puedo pedir perdón,
vivir con la esperanza de ser perdonado,
mientras lucho contra la oscuridad interior.
Me encuentro en un abismo profundo,
rodeado de soledad y traición,
la pérdida de lo querido,
la traición que aún me duele.
No quiero tu pena ni tu compasión,
sólo que comprendas mi tormenta,
y en este acto de egoísmo,
necesito expresar mi dolor.
Hoy escribo desde la desesperación,
dejando que mis dedos liberen el peso,
recordando la violencia que una vez conocí,
y el miedo que no quiero enfrentar.
Tu sonrisa y tus locuras
son un recuerdo que me atormenta,
no merezco tu perdón,
pero lo deseo con el alma.
Hasta la próxima, o hasta siempre,
espero que encuentres lo que mereces,
y en mi lucha por la paz,
deseo ser parte de tu felicidad.