Reflexiones

La decepción

Qué complejo y doloroso es enterarte que personas a quienes admirabas, a quienes les tenías gran cariño, con quienes te sentías en un espacio seguro, hoy se convierte en parte del problema.

Problema que, para esas personas, es lejano y difícil de comprender, sin embargo, saben que para otras es algo con lo que diario tienen que luchar. Y no solo con los de afuera, sino la lucha interna que continuamente está presente.

Esa lucha interna que se alimenta y se nutre de la incomprensión y del rechazo, de los estereotipos que nos encasillan y limitan. Que respira gracias a los comentarios hirientes, las miradas que juzgan, los silencios cómplices que validan la intolerancia.

Y me doy cuenta que la seguridad que creía que otorgaban era frágil, una ilusión que se rompe al caerse su careta.

Las palabras de apoyo de ayer, hoy no puedo más que verlas como vacías. La decepción se convierte en un recordatorio constante de la soledad de la lucha. Pero también me impulsa a encontrar otros espacios, otros abrazos, a construir alianzas nuevas, a seguir siendo feliz.

Enfrentarnos cada día con la certeza de que nuestra existencia misma es un acto de resistencia, de rebeldía.

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