Poemas

El peso de la culpa

No, no, no. No entiendes,
no es exageración ni enamoramiento rápido,
ni obsesión por la belleza.
El nerviosismo por ver a alguien,
ya no lo recordaba.

Pero un mensaje tuyo,
una espera para verte,
fingiendo calma,
mientras dentro hay una batalla.
Hay miedo, claro que hay miedo.

Bajar barreras duele,
vivir de gotitas de amor cansa.
Sentir que no se merece nada,
la culpa que pesa.
Arruinar lo deseado,
esperando volver a sentir.

No quiero cargar emociones ajenas,
pero cuánto daría por compartirlas,
demostrarlas.
Es increíble cómo cambias el ánimo
con una mirada, una sonrisa.

Sentir fuerte y rápido,
enamorarse pronto.
Emociones a flor de piel,
karma y condena.
La distancia que crece,
querer repetir lo bonito,
darle sabor a la vida.

Recordar cómo querer,
cómo ser querido.
Quizás exageré,
pero aún así, te quiero cerca.

No es culpa ajena,
no quiero cargar emociones.
Solo quiero verte,
recordar sonrisas, gestos.
Enfrentar miedos con orgullo.

Cuando todo empieza y se desmorona,
la culpa duele.
Recordar el daño causado,
la luz que se apaga,
horrible.

Desear decirlo a la cara,
demostrar importancia.
Presentar amigos, familia,
compartir demonios,
enfrentarlos juntos.

La vida es injusta,
corro y me escondo,
esta vez lastimé.
¿Qué hacer más que lamentar y pedir perdón?

Significas tanto,
más que muchos.
Intentar estar bien,
entender la posible ausencia.

Comer, dormir, bailar,
cantar, hablar, llorar, sufrir.
Sufrir por lo que nunca fue,
lo que nunca sería.

Preguntan quién soy,
dicen noble, bueno, luz.
¿Cómo irradiar luz tras el daño?
Una memoria efímera,
un rato y me voy.

Contigo no quiero ser memoria,
quiero ser raíz, tierra.
Quiero quedarme a tu lado,
ser eterno, no efímero.
Ser luz contigo,
sentir tu luz, tu caos.

La vida sería injusta sin compartir
el caos y la carga.
Quiero ser escalera, apoyo, guía,
oído para cuando necesites hablar.

Contigo, al infinito.

Volver