Reflexiones

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Estoy sentado, aburrido y abrumado. Hay una nueva realidad a la cual me enfrento que, por alguna razón, siempre esquivé. Llegar aquí significó tocar abismos, impenetrables, impensables.

Conocer cada rincón de un mundo a oscuras para llegar a una alternativa casi distópica y recrear así un nuevo imaginario.

Repensarse y re-conocerme desde un lugar que, sin quererlo, llegué a conocerlo.

Sentarme en una nueva soledad, extrañando cosas que nunca fueron. Entender que jamás serán y aceptar que, tal vez, es mejor.

Pero cómo duele querer compartirlo y no tenerlos cerca. Querer arrancarme el dolor del pecho y brindarlo como ofrenda a cualquiera que prometa, aún con mentiras, cuidar del hueco que deja.

Tiemblo de miedo pero seguiré avanzando sin saber a donde llegaré, esperando esas manos que tomen las mías y guíen los pasos en la oscuridad del camino.

Aquí el mundo se siente tan pequeño, mi vista termina por desbordarse sin siquiera yo lograr entender por qué.

Crear, compartir, sonrei aunque sea para una audiencia muda, a un recuerdo que nunca fue.

Seguir.

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