Cartas

Mis amigos

Quiero escribir algo sobre los amigos, pero en verdad no se me ocurre nada.

Quiero poder hablar del amor y de las manos que me han dado para poder levantarme y seguir caminando.

Pero cuando pienso en ellos, simplemente me viene el peso de la culpa de tener que cargarles con el dolor que llevo dentro.

Pienso en las veces que me han necesitado y no he podido estar allí por culpa de todo eso que vengo cargando.

También pienso en las veces que han llorado a mi lado, que han intentado sacarme del pozo, y lo único que he sabido darles es la negación, porque no me gusta salir de ese pozo, porque me acostumbré a él, porque aprendí a estar cómodo ahí dentro, porque estoy cansado de tener que levantarme cada vez que caigo.

Quiero escribir sobre mis amigos porque han sido las luces que muchas veces han iluminado esa oscuridad imposible en la que creí que nunca saldría.

Quiero escribir sobre mis amigos porque han sido esa belleza que ha aparecido en mi vida y que han sido el ancla que me mantiene respirando en esta vida.

Quiero escribir sobre ellos porque a diario fomentan la felicidad que pensé que no existía.

Quiero escribir sobre mis amigos porque aparecen en mis sueños para recordarme lo bonito que es vivir.

Quiero escribir sobre mis amigos porque son la voz de mi conciencia que me ayuda a mantenerme en pie.

Pero no puedo.

Cada vez que pienso en mis amigos, lo único que viene a mi mente es el pesar que les cargo, el dolor que acompañan, la necesidad de dejarlos ir para que, cuando yo me vaya, no sientan la pena y el dolor que yo una vez sentí cuando mis amigos se fueron.

Pero, aun así, me atrevo a acercarme a ellos, a darles la mano, a fundirme en un abrazo y a quererles infinitamente.

Quiero escribir sobre mis amigos porque se lo merecen.

Se merecen ser recordados dentro de este apartado en un libro que quizás nunca salga a la luz, pero que yo sabré que es parte de él.

Quiero escribir sobre mis amigos y sus manías, y sus locuras. Quiero escribir sobre aquellos que tienen suerte y sobre aquellos a quienes parece que todo les sale mal.

Quiero escribir sobre ellos porque son eso: luz, esperanza, compañía, amor incondicional.

Son la voz, el amor y los abrazos que, cada vez que caigo, vienen corriendo, sacuden la tierra, limpian mis heridas, me miran y dicen que todo va a estar bien, que vamos a seguir corriendo, que vamos a seguir buscando la felicidad que tanto anhelamos.

Quiero que sepan que con cada paso que doy es gracias a su compañía.

Quiero que sepan que los amo.

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