Hasta pronto, hasta siempre.
Hace un par de meses que no te dedicaba mi papel ni tinta. Poco a poco te ibas convirtiendo en una memoria difusa, un recuerdo distante.
Pareciera un juego cruel o una ironía de la vida el que te vuelvas a aparecer en mi camino.
Me había creído la ilusión de que ya nada en mi rogaba por tus sonrisas.
Volví a verte y mi ser entero solo se llenó de un enojo desconocido, o una tristeza absoluta. Aun no logro desenmarañar todo lo que sentí al encontrarte.
Recordé de inmediato tus sonrisas, tus tatuajes, tus muecas peligrosas, tu caminar divertido, el aroma de tu piel, la suavidad de tus manos.
También de inmediato recordé las lágrimas, la desesperación, el miedo, las mentiras, los engaños, las traiciones.
Me recordé a mi mismo como Atlas sosteniendo un mundo de ilusiones.
También de inmediato llegó el dolor de volver a verte roto, porque esta vez apenas pude ver el brillo de tus ojos. Se apagaron demasiado en el tiempo que no nos vimos.
Y sé que no es mi culpa, ofrecí todo lo que estuvo a mi alcance para intentar salvarte, hasta mi propia salud.
¿Sabías que por tu culpa no puedo volver a comer libremente o sentir intensamente nunca más?
Sí, mi estómago, o mejor dicho, mi cuerpo entero sufrió tanto estrés que quedó marcado permanentemente.
Volví a verte y no puedo creer que sigas acercándote al veneno que mató nuestro vínculo, y por dentro lloro un poco al entender que nunca fui tu prioridad.
Y me lleno de odio al escuchar todas las mentiras que salen rde tu boca intentando justificar su presencia, pero ya aprendí a no caer en tus malabares.
Insistís qen querre hablarme y yo lo único que quiero es borrar de mi memoria todas las lágrimas que derramé por vos.
Borrar también todas las mentiras, los engaños, las traiciones, la textura de tus cicatrices, las horas que pasé consolándote.
Hoy vuelves a caer y corriendo, y llorando, y sangrando, me buscas porque sabes que nunca fui capáz de dejarte caer, porque sabes que él nunca supo entenderte en lo más mínimo.
Pero el tiempo y la distancia me han enseñado verdades, han roto el espejismo que yo mismo había creado.
Y puedo soltarte un poco. Y puedo seguir soñando, seguir queriéndome, seguir eligiéndome.
Hasta pronto, y que la luna nunca deje de sonreirte.