Cartas

Carta a un amor lejano

Hey,

La verdad, no sé muy bien qué busco al escribirte esto, solo sé que hay un montón de cosas que siento la necesidad de decirte, y ésta es la única manera en la que sé hacerlo.

Y vos, particularmente, sabés que cuando escribo soy una catarata de palabras, ya te ha tocado vivirlo.

La verdad no sé si es el alcohol, las drogas, mis propios demonios o le hecho de que estamos demasiado cerca de la fecha en la cual decidiste ponerle fin al dolor que llevas dentro. Lo único que sé es que pensar en no tenerte me genera un dolor que nunca antes había sentido.

La única vez que sentí algo similar, y la comparación no es justa, fue cuando mi mamá del alma, mi figura materna, murió.

Sentí que párte de mi ser se fue con ella, y que mi universo se hizo pedazos. No he sido la misma persona desde entonces, y tengo pánico de volver a sentir lo mismo.

Pero junté mis pedazos como pude e intento seguir adelante día a día. No sé si tendré la fuerza necesaria para volver a hacerlo si decides irte.

Y de verdad crééme si te digo que con esto no estoy intentando cambiar tu decisión, pero si después de leer esta carta, aún así decides irte, voy a estar seguro de que dije todo lo que por tantos años me guardé.

Sabré que te fuiste sabiendo que alguien, aunque en bajito, susurrando, casi en silencio y sin que lo escuches, te ha querido y amado de manera incondicional.

Aunque el tiempo es mucho y la distancia larga, hoy te juro por mi propia sangre que aún me sigues generando una felicidad inconmensurable.

Hoy te aseguro, por mis dioses, que todas mis amistades saben quien eres.

Sabern quien eres y lo tanto que te he querido, y te quiero. Y lo mucho que haz marcado mi vida.

Todo aquel que estuvo dispuesto a escucharme sabe de tus hoyuelos, de tus garabatos, de nuestras peleas, del incontable tiempo que pasábamos hablando, aunque a veces no decíamos nada.

Saben de tu gato, a quien tanto quisiste, de las contadas veces que salimos de fiesta, de que no te gusta el mate, y de la playera que nunca quisiste regalarme.

De las incontables horas que pasábamos jugando, y de tus enojos al perder. Del poco tiempo que tenías y de lo inconsiderado que era con vos.

Pero más que jugar, solo quería pasar tiempo con vos, saber que detrás de la pantalla había alguien que, aunque a veces enojado, aún así, decidía pasar tiempo conmigo. Un alguien que, a pesar de todo, decidía seguir haciéndome feliz, aunque solo por un rato.

Hoy miro hacia atrás, y no me arrepiento de nada. No me arrepiento de haber sido un intenso, de haberme enamorado de vos, de los errores que cometí, y aunque estoy seguro que nunca vas a admitirlo, de las veces que sin querer te lastimé.

Ahora solo estoy enojado con el universo, porque por más tiempo que haya pasado, hoy sigo convencido, y lo seguiré etando, de que fuiste -y eres, la persona indicada, pero nos encontramos en el momento equivocado.

De que fuiste, y seguirás siendo eternamente, mi persona, mi primer gran amor, y me atrevo a decir, mi único amor.

Más quisiera poder tenerte cerca, y aunque sé que lo odias, fundirme en un abrazo con vos, y acarirciarte el pelo mientras te susurro que todo estará bien, y que seguiré queriéndote por siempre. Y aunque no pueda decírtelo mirándote a los ojos, sé que sabrás que en mis palabras no hay mentira.

Y son incontables las veces que haz invadido mi memoria, y me encuentro pensándote lo mucho que te hubiese gustado algo, y lo mucho que me hubiese gustado compartirlo con vos.

Y hoy me encuentro acá, drogado, bebiendo, luchando con mis propios demonios, queriendo entender lo que me sucede, deseando tenerte cerca, y pidiéndole al universo el volver a encontrarlos.

Y hay tantas otras cosas que me gustaría decirte, pero me duele y se me quiebra el alma al pensar que tengo que decirte adiós.

Solo quiero decirte que, y que sepas, que estoy orugilloso de vos, de tu camino recorrido, de tus logros, y de tus errores; de lo mucho que haz crecido, y de lo tanto que haz avanzado, aunque vos no lo creas.

Solo quiero decirte que sigo queriéndote, que sigo amándote, que sigo deseando que en algún momento podemos compartir, aunque sea un ratito, nuestras vidas.

Serai sempre la mia lucere.

Volver