Carta para el demonio que vive debajo de mi cama
Por las noches tu respiración se hace más evidente.
Mientras el silencio abraza mi cuarto, y la oscuridad se desliza por las paredes como un animal hambriento, tu respiración agitada aparece.
Me tiemblan las manos al pensar que algún días escapas de ese abismo mudo. Me aterra saber lo que conmigo harás.
Me oculto bajo mis sábanas juntos fuerzas para intentar dormir. Mi cuerpo tiembla cruelmente al recordar la vez que, sin quererlo, pude verte directamente a los ojos y supe que eran iguales a los míos.